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Fuente: Pixabay

[Article revised on 27 April 2020.]

A las personas generalmente les resulta más fácil aumentar su confianza en sí mismas que su autoestima, y ​​al confundirlas, terminan con una larga lista de habilidades y logros. En lugar de enfrentar sus imperfecciones y fracasos, los esconden detrás de sus títulos y premios. Pero como sabe cualquiera que haya ido a la universidad, una larga lista de habilidades y logros no es suficiente ni necesaria para una autoestima saludable.

A medida que las personas continúan trabajando en su lista con la esperanza de que algún día sea lo suficientemente larga, intentan llenar el vacío en ellos con estatus, ingresos, activos, relaciones, sexo, etc.

Entonces, ¿cuál es la diferencia precisa entre la confianza en uno mismo y la autoestima?

«Confianza» viene del latín fidere, «confiar». Tener confianza en uno mismo es tener confianza en uno mismo y, en particular, en la propia capacidad o aptitud para relacionarse con éxito o al menos adecuadamente con el mundo. Una persona segura de sí misma está lista para afrontar nuevos desafíos, aprovechar las oportunidades, afrontar situaciones difíciles y asumir la responsabilidad si las cosas salen mal.

Así como la confianza en uno mismo conduce a una experiencia exitosa, una experiencia exitosa conduce a la confianza en uno mismo. Si bien cualquier experiencia exitosa contribuye a nuestra confianza general, por supuesto es posible tener mucha confianza en un área, como cocinar o bailar, pero muy inseguro en otra, como matemáticas o hablar en público.

En ausencia de confianza, el coraje se hace cargo. La confianza opera en el reino de lo conocido, el coraje en el de lo desconocido, lo incierto y lo aterrador. No puedo estar seguro de estar buceando desde una altura de 10 metros a menos que haya tenido el coraje de bucear desde una altura de 10 metros. El valor es un atributo más noble que la confianza porque requiere mayor fuerza y ​​porque una persona valiente es una persona con habilidades y posibilidades ilimitadas.

La confianza en uno mismo y la autoestima no siempre van de la mano. En particular, es posible tener una alta confianza en uno mismo y, sin embargo, tener una autoestima profundamente baja, como es el caso, por ejemplo, de muchos artistas y celebridades, que pueden actuar frente a una audiencia de miles de personas, pero dañino y incluso suicidándose con drogas.

“Estimar” se deriva del latín aestimare, que significa “valorar, valorar, valorar, sopesar, estimar”, y la autoestima es nuestra valoración cognitiva y, sobre todo, emocional de nuestra propia valía. Más que eso, es la matriz a través de la cual pensamos, sentimos y actuamos, y reflexionamos y determinamos nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.

Las personas con buena autoestima no necesitan depender de factores externos como ingresos, estatus o notoriedad, ni depender de muletas como el alcohol, las drogas o el sexo. Al contrario, se tratan con respeto y cuidan su salud, su comunidad y su entorno. Son capaces de invertir plenamente en proyectos y personas porque no temen ni al fracaso ni al rechazo. Claro, sufren heridas y decepciones, pero sus reveses no los dañan ni los atenúan. Debido a su capacidad de recuperación, están abiertos a experiencias de crecimiento y relaciones significativas, son tolerantes al riesgo, rápidos en la alegría y el placer, y se aceptan y perdonan a sí mismos y a los demás.

Neel Burton es el autor de Heaven and Hell: The Psychology of the Emotions y otros libros.

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