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Abrázate a ti mismo

Fuente: AdinaVoicu/Pixabay

Muchos de nosotros hemos recibido mensajes de padres, maestros, amigos o medios de comunicación de que ser sensible es un defecto o una debilidad.

Es importante reevaluar con delicadeza viejas ideas sobre usted mismo, como «Soy demasiado sensible», «Hay algo mal en mí» o «Debo desarrollar una piel más gruesa». Estos mensajes vergonzosos no son ciertos. Eres una persona fuerte, compasiva, una bendición para los demás.

Aunque la sociedad puede decir que eres “demasiado sensible” y sugerirte que te “endurezas”, te animo a que desarrolles aún más tus sensibilidades, pero que te mantengas centrado en ellas. Ser empático es un gran activo cuando aprendes a manejarlo. No eres un loco, un “neurótico”, un hipocondríaco o un débil. Eres una persona maravillosa, sensible y con un don.

Tu intuición y tus refinadas sensibilidades son curativas. Quiero que te aprecies a ti mismo, tu apertura y tu capacidad de sentir. Date cuenta de lo especial y perfecto que eres. Cuando realmente te ves a ti mismo, puedes conectarte con la totalidad y la profundidad interior. Entonces puedes disfrutar de tu empatía, ese es el punto. No todos te entenderán, pero está bien. Busque espíritus afines que lo hagan, y también los comprenderá. Es una hermosa sensación de conexión.

Los empáticos a menudo desarrollan una baja autoestima debido a las humillaciones de la sociedad. Siempre que alguien critique tu sensibilidad, no le creas. Incluso podrías responder con amabilidad: “Valoro mi lado sensible. Por favor respeta esto.” Sin embargo, si estas voces críticas surgen en su propia cabeza, tome un respiro y reagrupe.

Simplemente dígales: “Dejen de molestarme. ¡Vete!» Luego dígase a sí mismo de inmediato: “Mi empatía es una fortaleza”. Decir “no” a estas voces negativas internas y externas fortalecerá su autoestima. Tómate unos momentos de tranquilidad para reflexionar sobre tus dones empáticos: tu intuición, profundidad, creatividad, compasión y deseo de mejorar el mundo. Permítete experimentar su valor.

Es crucial darse cuenta de que nada en el exterior, ninguna sustancia, persona, trabajo o cantidad de dinero, puede hacerte sentir cómodo contigo mismo y con tus sensibilidades. La felicidad es un trabajo interior. Debes aprender a conocerte, amarte y aceptarte a ti mismo, un proceso de descubrimiento que dura toda la vida. Amarse a uno mismo no siempre es fácil, pero es una meta valiosa. Con autocompasión, puedes prosperar como una persona sensible y disfrutar de tus dones.

Como dijo Eleanor Roosevelt: “Nadie puede hacerte sentir inferior excepto tú mismo”.

Yo soy suficiente.

No tengo que demostrar mi valía a nadie.

No tengo que ser alguien que no soy.

No tengo que fingir que no soy sensible o sonreír cuando no estoy feliz.

Estoy satisfecho conmigo mismo.

Me quiero a mi misma.

Estoy agradecido por la oportunidad de mi vida.

Establece tu intención. No compraré ninguna creencia que no afirme el valor de mi sensibilidad, compasión y amor. Seré empático en mi propia vida y defenderé estos valores en el mundo.

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