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Todos hemos tenido malos jefes, pero ¿cómo sabemos si nuestro supervisor es realmente un mal jefe? Aquí hay ocho señales de advertencia de que su jefe no puede hacer el trabajo, junto con algunas ideas sobre cómo debería ser un buen supervisor.

1. Nunca tengo tiempo para ti. ¿Está su supervisor «demasiado ocupado» para reunirse con usted, incluso cuando es importante, o cancela cuando se ha programado una reunión? Una buena supervisión significa escuchar a los supervisados, darles el tiempo que necesitan para obtener información, entender las tareas y sobre todo recibir comentarios claros.

2. Microgestión. ¿Su supervisor insiste en verificar todos los elementos de su trabajo? ¿Está controlando demasiado tanto que piensas, “¿por qué no lo hiciste tú mismo? Los mejores gerentes saben cómo empoderar a sus subordinados para ayudarlos a asumir responsabilidades, mostrar iniciativa, crecer y aprender en el trabajo.

3. No es digno de confianza. ¿Tiene miedo de ser abierto y honesto con su supervisor porque podría usar la información en su contra? ¿Su supervisor dice una cosa y hace otra? Las buenas relaciones supervisor-supervisor se basan en la confianza.

4. Ponme primero, eres el último. ¿Su supervisor dedica todo su tiempo a su propia carrera y no muestra interés en su avance? Los mejores jefes se preocupan genuinamente por el crecimiento y el desarrollo profesional de sus empleados. Los verdaderos grandes líderes son como buenos padres. Están orgullosos de los logros de aquellos a quienes supervisan.

5. Incapaz de manejar la carga de trabajo. ¿Su jefe no puede administrar su propia carga de trabajo de supervisión? ¿Las decisiones y asignaciones siempre se toman tarde o no se toman en absoluto? Los buenos supervisores se aseguran de que puedan manejar su propia carga de trabajo y también dedican el tiempo necesario para administrar y liderar de manera efectiva sus subordinados directos.

6. Céntrese exclusivamente en lo negativo. ¿Tu jefe siempre informa lo que estás haciendo mal e ignora lo que estás haciendo bien? ¿Cada discurso de su jefe adquiere un tono negativo de «qué pasa?» Los mejores jefes se enfocan principalmente en lo positivo (y mantienen una actitud y perspectiva motivadora y positiva).

7. Cree que el castigo es motivador. ¿Sigues mirando por encima del hombro mientras esperas que el jefe baje la flecha? La gestión punitiva siempre es una mala idea. Desmotiva a las personas y hace que se concentren en evitar errores en lugar de hacer las cosas correctas. Y el castigo es un factor de estrés importante y debilitante para los empleados.

8. No se puede comunicar con claridad. ¿Es difícil determinar lo que realmente quiere su jefe? ¿Le parece que su jefe rara vez le escucha? La comunicación eficaz es la clave para una buena gestión. Dar instrucciones claras y escuchar a los subordinados es esencial para el éxito en el trabajo.

Hay un viejo refrán que dice que la gente no renuncia a su trabajo, renuncia a su jefe. Si bien este no es siempre el caso, en muchos casos el supervisor es responsable de hacer del trabajo un buen trabajo. Los buenos gerentes hacen que los trabajos sean interesantes y gratificantes, y trabajan duro para mejorar a sus supervisados.

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