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Es algo hermoso de ver: un niño abrazando a un padre sabiendo que si se agarran fuerte, estarán a salvo. Sabemos esto acerca de los niños. Creen que estarán a salvo si sus padres están a salvo.

Ahora imagine esto: un niño suelta ese abrazo y se despide de un padre por la mañana creyendo que estará a salvo en la escuela y, en cambio, lo matan a tiros allí, y el padre nunca vuelve a abrazar a ese amado hijo. Esta vida joven ha terminado, reemplazada por agravios interminables.

No hay ninguna promesa de seguridad que se pueda hacer en los Estados Unidos hoy, no después de Uvalde, Texas; Parkland, Florida; Newtown, Conn… la lista de horrores y angustias continúa. Hoy, ningún padre puede garantizar esta seguridad y ningún niño puede sentirse seguro, pero debemos intentarlo.

Violencia armada en las escuelas en aumento

Desde el alboroto de Columbine High School en 1999, ha habido tiroteos en 331 escuelas, 42 de ellos en 2021 y 24 más en lo que va del año. Durante este período, más de 300.000 niños han estado expuestos a la violencia armada en sus escuelas, lo que en sí mismo es profundamente traumático. Millones más en todo el país han visto su sentido de seguridad sacudido hasta la médula.

Estudiantes de la Escuela Magnet de Tucson High

Fuente: Jeffrey J. Snyder/Shutterstock

Seguridad y Aprendizaje

La conexión entre seguridad y aprendizaje es fundamental. Sin un sentido de seguridad y pertenencia, se interrumpe la capacidad de un niño para concentrarse, persistir e incluso recordar lo que ya ha aprendido. Hay una razón biológica para eso.

El estrés y el cerebro

Cuando los humanos estamos bajo estrés, cuando nos sentimos inseguros, la hormona cortisol inunda nuestros cuerpos. En pequeñas dosis, el cortisol puede ser útil. Produce esa sensación familiar de lucha, huida o congelación, y nos ayuda a prepararnos para un examen o una actuación o a apartarnos de un objeto que cae. Sin embargo, en grandes cantidades, cuando el estrés es implacable y cuando la presencia de un adulto de confianza no lo amortigua, el cortisol se vuelve tóxico. Debilita nuestro sistema inmunológico y de salud, interrumpiendo el desarrollo del sistema límbico del cerebro, que es clave para la atención, el aprendizaje y la regulación de nuestras emociones.

Afortunadamente, este no es el final de la historia. La hormona oxitocina también forma parte de la respuesta humana al estrés, pero es más potente a nivel celular que el cortisol. La oxitocina produce sentimientos de confianza, amor y seguridad, pero eso no es todo. Protege contra el daño causado por el estrés abrumador, cura y produce resiliencia para el estrés futuro.

Recuerde que los niños derivan su sensación de seguridad de los adultos en sus vidas, especialmente cuando se encuentran en situaciones muy estresantes. La oxitocina nos ayuda a comprender que existe una base biológica para ese sentimiento. Esto significa que la herramienta más poderosa que tienen los adultos para manejar el estrés y ayudar a nuestros jóvenes a manejar el estrés es la relación humana. Las relaciones que son fuertes y de confianza liberan oxitocina, y la oxitocina puede restaurar la sensación de seguridad y bienestar de un niño.

8 consejos para tranquilizar a los niños

Aquí hay ocho consejos para que los adultos tranquilicen a los niños después de los tiroteos en las escuelas:

1. Inicie una conversación: no espere a que sus hijos mencionen los tiroteos. Pregunte qué sienten sus hijos acerca de ellos en este momento y escuche atentamente para que pueda responder a sus preocupaciones, conceptos erróneos y temores con sinceridad. Ajuste sus respuestas dependiendo de la edad del niño. Asegúreles que creará oportunidades continuas para hablar y conectarse; entonces hazlo a menudo.

Zouzou/Shutterstock

Las conversaciones son clave

Fuente: Zouzou/Shutterstock

2. Mantenga la calma y sea real: Los jóvenes leen bien las caras y las emociones de los adultos. Antes de hablar con un niño o adolescente, prepárese para estar tan tranquilo, sereno, confiado, convincente y consistente como sea posible. Sobre todo, sea veraz y auténtico.

3. Limite la exposición a los medios: después de los ataques del 11 de septiembre, aprendimos que las imágenes repetidas de los aviones secuestrados golpeando las torres gemelas tenían un efecto traumatizante. Regular la exposición de los niños a las imágenes y sonidos aterradores disponibles en todos los medios de comunicación, especialmente los de los niños que huyen de los edificios escolares y los padres angustiados y enojados. Incluso los niños pequeños que parecen estar absortos en el juego pueden vislumbrar y escuchar sonidos aterradores de medios cercanos que pueden tener dificultades para procesar.

4. Mantenga las rutinas en su lugar: Las rutinas tranquilizan a los niños, pero no los obligue a ir a la escuela si están aterrorizados. Si su hijo pregunta si esto podría suceder en su escuela, puede decirle que, si bien la violencia con armas de fuego no va a desaparecer, los tiroteos en la escuela aún son raros y, si es posible, incluya algo que su escuela esté haciendo para garantizar su seguridad. Hágale saber a su hijo que la persona responsable del tiroteo no puede lastimar a nadie nunca más.

5. Esté atento: observe si su hijo tiene problemas para comer o dormir, si se queja de dolores de cabeza y de estómago, o si tiene dificultad para concentrarse. Estos podrían ser signos de algo más serio, como una depresión emergente o un síndrome de estrés postraumático. Los niños pequeños pueden retroceder y aferrarse; los adolescentes pueden ser más desafiantes que de costumbre. Si los síntomas de estrés extremo persisten después de algunas semanas, busque atención médica. Nota: Los niños que estuvieron presentes en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, conocían a los directamente afectados; aquellos que han experimentado incidentes similares necesitarán más apoyo en los próximos días y semanas.

Fizkes/Shutterstock

Una conversación tranquilizadora

Fuente: Fizkes/Shutterstock

6. Hable sobre sus propias preocupaciones: diga que está preocupado por los tiroteos, pero al mismo tiempo transmita por qué cree que estará bien. Dígale a su hijo que hay adultos que intentan dificultar que las personas peligrosas compren las armas que se usaron en los tiroteos en la escuela, pero que no sucederá de inmediato. Este puede ser un momento para revisar los planes que tiene su familia para mantenerse a salvo en caso de cualquier crisis.

7. Haz algo: Comparte información sobre cómo ayudar y apoyar a los estudiantes, maestros y familias en Uvalde. Únase a otros padres y miembros de la comunidad para hablar con los líderes escolares sobre cómo están manejando la seguridad ahora. Escriba y llame a sus representantes electos para preguntarles qué están haciendo para proteger las escuelas de los tiroteos masivos. Considere participar en la Marcha por Nuestras Vidas del 11 de junio organizada por sobrevivientes del tiroteo masivo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida.

8. Cuídese a sí mismo para poder cuidar a los demás: Recuerde, usted es uno de los adultos más importantes en la vida de su hijo. Cuidarse a sí mismo, lo que incluye hacer ejercicio, comer y dormir bien, y usar prácticas reflexivas, como escribir un diario y meditar, lo ayudará a cuidar a los demás.

¿Notaste que los ocho consejos giran en torno a un hecho biológico importante? La relación humana tiene el poder de aliviar el estrés, promover la resiliencia y restaurar la sensación de seguridad de un joven, que es fundamental para el aprendizaje. Este hecho es por el que todos los adultos deben guiarse en sus acciones con los jóvenes de hoy.

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