Seleccionar página

Fuente: VGstockstudio / Shutterstock

El alcohol conduce a la miopía (miopía). El consumo de alcohol (emborracharse) limita su atención y pensamientos a la información o pistas más obvias en su entorno inmediato. Como resultado, el comportamiento está demasiado influenciado por señales perceptibles para excluir estímulos o consecuencias más distantes (Steele y Josephs, 1990). Por ejemplo, es probable que una persona que ya tiene pensamientos negativos se sienta triste después de estar intoxicada.

Los siguientes siete puntos ilustran el efecto que el consumo excesivo de alcohol puede tener en su capacidad para concentrarse y tomar decisiones.

1. Déficit de atención.

La miopía alcohólica limita la cantidad de información que pueden procesar las personas intoxicadas. Como resultado, los recursos de atención restantes se asignan solo al entorno más inmediato. Esta disminución en la disponibilidad de recursos tiene efectos particularmente fuertes en situaciones de conflicto: ante dos motivaciones en competencia, una es inmediatamente obvia y la otra parece distante. Esto explica los errores de atención que cometen las personas en estado de ebriedad, como la conducción en estado de ebriedad (MacDonald, Zanna & Fong, 1995).

2. Comportamiento impulsivo.

No es una palabra extraordinariamente complicada cuando la gente está borracha. El alcohol, al menos en dosis altas, puede afectar la capacidad de las personas para inhibir el comportamiento impulsivo (Hofmann et al. 2008). Las personas intoxicadas tienden a lidiar con estímulos que les brindan placer inmediato (p. Ej., Relaciones sexuales sin protección) a expensas de un riesgo futuro (p. Ej., Contraer potencialmente una ETS o provocar un embarazo).

3. Agresión.

El alcohol por sí solo no causa agresión. Solo aumenta el nivel de agresión en respuesta a una provocación (Giancola, et al., 2010). En situaciones hostiles, el alcohol fomenta el comportamiento agresivo al reducir nuestra atención a señales provocativas, en lugar de señales no provocativas o de autocontrol.

4. Comer demasiado.

El consumo excesivo de alcohol desencadena comer en exceso porque el alcohol afecta la capacidad de las personas para regular o controlar su ingesta de alimentos. Por esta razón, las personas que hacen dieta crónica que controlan constantemente su ingesta de calorías corren un riesgo particular de experimentar las consecuencias negativas del alcohol en sus objetivos dietéticos. Reducir el consumo de alcohol es una recomendación común para los participantes en programas de pérdida de peso (Hofmann et al. 2008).

5. Autoconciencia.

Las personas intoxicadas tienden a perder la capacidad de controlar con éxito su comportamiento (Hull y Bond, 1986). Como probablemente habrás notado, el inicio de un cóctel suele ser moderado y los invitados son en su mayoría cohibidos. Pero aproximadamente una hora después, el volumen suele aumentar. A medida que disminuye la conciencia de los bebedores, la actitud tiende a cambiar a «¿A quién realmente le importa?» «

6. Alivio de la ansiedad.

Se sabe que el alcohol alivia el estrés y la ansiedad (Horwitz, 2013). Esto puede mantenerse gracias a la creencia popular de que el alcohol «reduce la presión arterial». El alcohol distrae la atención de los estímulos que provocan ansiedad. Los efectos farmacológicos del etanol (similar a las benzodiazepinas y opiáceos) pueden reducir temporalmente la ansiedad. Sin embargo, el alcohol no necesariamente reduce la ansiedad y el miedo a largo plazo y, de hecho, puede empeorarlo, lo que puede motivar un mayor consumo. Por tanto, la ansiedad y el consumo de alcohol son factores de riesgo mutuos.

7. Promesas vacías.

La fuerza del compromiso de las personas con algo depende de su valor para ellos y de la posibilidad de que el valor se produzca. Por lo general, la conveniencia de un objetivo es más obvia para las personas que su viabilidad. La ingestión de alcohol genera un compromiso vacío al obligar a las personas a centrarse en la deseabilidad en lugar de en la viabilidad de objetivos importantes. Una vez sobrios, no cumplen sus promesas (Sevincer y Oettingen, 2009).

Crédito de imagen de LinkedIn: Syda Productions / Shutterstock

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies