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Fuente: Pixabay

Cuando un niño se autolesiona deliberadamente, esto se considera un método para comunicar lo que no se puede decir.

Con la autolesión, también conocida clínicamente como autolesión no suicida (NSA), la piel es la red y el corte, quemadura o hematoma es lo que ilustra la imagen.

La mayoría de los niños que se autolesionan tienen dificultades para expresar sus emociones. El término clínico para esta experiencia es alexitimia, y se define como la incapacidad para reconocer las emociones, sus sutilezas y texturas, y la dificultad para comprender o describir pensamientos y sentimientos.

Muchos niños que se autolesionan luchan con conflictos internos, generalmente con síntomas de depresión y / o ansiedad. También pueden estar luchando contra el abuso emocional, sexual o físico, los trastornos alimentarios, la identidad de género o los trastornos emergentes de la personalidad.

A los niños que se autolesionan les resulta difícil verbalizar sus sentimientos y, en cambio, actuarlos autolesionándose. Los estudios de género indican que las niñas se autolesionan más que los niños. Y otros datos muestran que las autolesiones no suicidas pueden llevar al suicidio deliberado.

5 consejos para reducir las autolesiones en su hijo

1) Cree un kit de emergencia. Utilice una caja de zapatos, una bolsa de plástico con cierre hermético u otro recipiente de almacenamiento para colocar elementos positivos para usar cuando le apetezca. Cosas como fotos de amigos y familiares, imágenes de ídolos o héroes, citas inspiradoras, notas inspiradoras, un diario para escribir, marcadores o materiales de arte para la expresión creativa, un lindo animal de peluche amado, una mezcla de CD de música alegre, aromas favoritos y otras cosas que su hijo puede encontrar calmantes. Este botiquín de emergencia debe usarse para ayudar a calmar a su hijo cuando sienta ganas de autolesionarse.

2) Utilice imágenes positivas. Ayude a su hijo a fortalecer sus habilidades de visualización practicando usted mismo. Hable en voz alta mientras describe una hermosa escena de playa, o cómo se siente al ver los árboles mecerse con el viento. Recuerde recuerdos positivos de lugares o cosas que ha visto, los estudios muestran que describirlos con detalles vívidos tiene beneficios para mejorar el estado de ánimo. Independientemente de las imágenes tranquilizadoras que le muevan, asegúrese de compartirlas y mostrárselas a su hijo. Modelar estrategias de resolución de problemas frente a su hijo aumenta la probabilidad de que él también lo haga. Pídale a su hijo que encuentre imágenes positivas que signifiquen algo, y que las llame para ayudar a interrumpir los impulsos de autolesión. También hay aplicaciones de relajación de imágenes guiadas y atención plena a las que su hijo puede acceder desde su teléfono o tableta.

3) Resalta los desencadenantes. Ayude a su hijo a tomar conciencia de los acontecimientos que debilitan su determinación. Si se trata de un examen escolar, un evento social o una cita con el dentista, explique lo estresantes que pueden ser los días venideros. Ayúdelo a descubrir qué tipo de experiencias lo ponen triste o irritable. Comparta sus propios factores desencadenantes y cómo los maneja. Ser consciente de los factores desencadenantes ayuda a su hijo a anticipar los sentimientos negativos. El hecho de que se presente esta advertencia evita que se cegue emocionalmente. Esto le permite tener habilidades de autoconfort de inmediato.

4) Tome un desvío. Si su hijo no puede combatir el impulso, ayúdelo a reorientar la autolesión utilizando actividades menos severas. Por ejemplo, sostener un cubito de hielo, rasgar papel, triturar una sábana, romper una goma elástica, chupar una ralladura de limón, martillar una almohada son otras formas de reducir la necesidad de autolesionarse. Sugiera actividades de alto octanaje como correr o bailar, saltar o un buen juego de persecución con el perro de la familia para compensar los impulsos. La adrenalina de estos comportamientos positivos produce la misma oleada química que proviene de la autolesión.

5) Perdona los deslices. A medida que su hijo trata de detener sus conductas autolesivas, sepa que no será fácil. Es raro que un niño, o incluso un adulto, pueda dejar de autolesionarse. Habrá días o incluso semanas en los que le irá bien, seguidos del fracaso. Si descubre que se ha autolesionado, recuérdele con compasión que el cambio lleva tiempo y sabe que encontrará el camino de regreso. Brindar apoyo sin prejuicios es crucial para la recuperación. Las investigaciones muestran que la vergüenza, la crítica o la reacción exagerada cuando los padres ven una lesión hacen que los niños recurran a comportamientos autolesivos.

6) Busque ayuda profesional. Es esencial evaluar los tipos de problemas que enfrenta su hijo cuando se autolesiona. Un terapeuta capacitado lo ayudará a comprender el ciclo de las autolesiones no suicidas, le sugerirá técnicas para reducir los síntomas y evaluará otros comportamientos que le preocupan.

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