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1. ¿Por qué la gente está motivada para ser genuina? El objetivo final de los individuos es desarrollar y nutrir aquellas elecciones que sean consistentes con su verdadero yo (Waterman, 1984). La autenticidad es la sensación de ser uno mismo (Jongman-Sereno & Leary, 2018). Encontrar más felicidad en la vida significa vivir en armonía con tu verdadero yo.

Lo que significa ser quien eres es una cuestión central en la teoría de la identidad. (Burke y Stets, 2009). La identidad (autoimagen) se relaciona con nuestros valores fundamentales que determinan las elecciones que hacemos (por ejemplo, relaciones, carrera). El significado de una identidad incluye las expectativas de uno mismo sobre cómo debe comportarse uno. Por ejemplo, se espera que un obstetra que da a luz a un bebé en un hospital exprese un sentimiento muy diferente al de los padres del bebé recién nacido.

2. Formación de identidad. Sin embargo, pocas personas eligen su identidad. En cambio, simplemente internalizan los valores de sus padres o culturas dominantes (por ejemplo, una búsqueda del materialismo, el poder y la apariencia). Imagínese lo diferente que se volvería al crecer en una cultura diferente o en momentos diferentes. La sociedad da forma al ego y guía el comportamiento. Los niños llegan a definirse a sí mismos en función de cómo creen que los ven sus padres. Si sus padres los ven como inútiles o incapaces, llegarán a definirse a sí mismos como inútiles o innecesarios y viceversa.

3. Identidad del rol. Las personas también tienen muchas identidades ya que pertenecen a diferentes redes de relaciones organizadas. Por ejemplo, una persona puede tener varias identidades, como maestro, padre o amigo. Cada rol o puesto tiene sus propios significados y expectativas que se interiorizan como una identidad. Por ejemplo, mi papel como profesor universitario tiene un conjunto de expectativas (ser informado y competente). También soy un padre con un conjunto diferente de expectativas (ser visto como cálido y cariñoso).

Un conflicto de roles ocurre cuando hay demandas contradictorias sobre una persona. Por ejemplo, considere el desafío de presentarse en las redes sociales al interactuar con amigos, familiares y compañeros de trabajo. Según la teoría de la identidad, la identidad con un mayor nivel de compromiso guiará el comportamiento.

Tener múltiples identidades da sentido a la vida, especialmente cuando los roles se eligen libremente. Las personas que pueden elegir su identidad son aquellas que tienen el control de sus vidas en relación con otras que se ven obligadas por las circunstancias de la vida a adoptar identidades particulares (por ejemplo, estar estancadas en un mal trabajo o una mala relación).

4. El deseo de sentirse valorado. Las personas están motivadas para verificar o confirmar sus percepciones de sí mismas (Swann, 1983). La verificación de identidad produce sentimientos positivos. Por eso preferimos asociarnos con quienes nos ven como nos vemos nosotros y evitar a quienes no nos ven. Alternativamente, uno puede mostrar pistas de identidad mirando el juego (por ejemplo, vistiendo de cierta manera, usando una gorra de béisbol específica o usando un estilo particular de habla) para enviar un mensaje para que otros reconozcan su identidad.

No verificar la identidad produce un problema de autoestima. Cuando las relaciones sociales no contribuyen a la verificación de identidad, las personas pueden dejar esas relaciones y buscar verificación de identidad y autoestima en otra parte. Por ejemplo, un estudio ha demostrado que cuando las parejas verifican su identidad marital, sus sentimientos de autoestima y confianza en sí mismos aumentan y su angustia y depresión disminuyen (Burke & Stets, 2009). Estar con una pareja que confirma tu percepción de ti mismo como cónyuge te hace sentir mejor contigo mismo.

5. Cambio de identidad. La falta de capacidad para confirmar y verificar una identidad conduce a un cambio en los estándares de identidad. Por ejemplo, las identidades de las personas cambian debido a cambios situacionales como el matrimonio, el divorcio, la pérdida del trabajo, el cambio de ubicación y la enfermedad. En el matrimonio, las personas adquieren la identidad conyugal que su pareja quería que tuvieran. En estas condiciones, lo que significa ser quien eres cambiará. Lo que era yo se convierte en no yo. Se desvinculan de las expectativas sociales de los roles dados y se ven a sí mismos separados de las personas que fueron en roles anteriores (Stets & Serpe, 2016). Estos pequeños y lentos cambios se acumulan con el tiempo, por lo que en cinco o diez años mirarás hacia atrás y reconocerás cuánto has cambiado.

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