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Fuente: TRIG / Shutterstock

Es genial tener metas. Todos necesitan tener cosas en la vida que se esfuerzan por lograr. Pero, ¿es necesario luchar constantemente por la perfección en todo y luego luchar por cada paso en falso, o por una dura autocrítica por cada mal desempeño percibido? En dosis saludables, la autocrítica puede ser útil; a través de la introspección, encontramos nuevas formas de mejorarnos, conectarnos mejor con los demás y ser más conscientes de nosotros mismos y de los humanos. Sin embargo, nada es bueno cuando se hace o se toma en exceso, especialmente la autocrítica. Los efectos repetidos de esta práctica son dañinos; en lugar de ayudarte a alcanzar tus metas o convertirte en una mejor versión de ti mismo, la autocrítica te degrada y erosiona tu tranquilidad.

¿Te gusta cuando otros te juzgan y critican? ¿Te anima a prosperar o aumentar tu confianza en ti mismo? ¿Lo toleraría si alguien intimidara a su hijo o acosara a su amigo? Sin duda, son experiencias dolorosas. Entonces, ¿por qué dejar que las voces en tu cabeza te hagan lo mismo? ¿Por qué ser tu propio tirano? Porque eso es lo que eres si te criticas constantemente. Nadie te conoce mejor que tú; nadie sabe qué es lo que más te duele, o cómo atacar tus debilidades de la manera más mezquina posible.

Todos a veces dudamos de nuestras habilidades y deseamos mejorar algún aspecto de nuestra personalidad, actitudes, apariencia o habilidades. Es normal. Sin embargo, pensar constantemente en nosotros mismos como inútiles o no lo suficientemente buenos es muy diferente. Tratarte a ti mismo crónicamente con autodesprecio y aversión puede afectar nuestro bienestar mental, nuestra salud y nuestras relaciones con los seres queridos.

¿De dónde viene?

El acoso personal proviene de la falta de compasión y bondad hacia uno mismo. A menudo es engendrado por experiencias infantiles dolorosas que dejaron a un niño con cicatrices emocionales. Los niños son más vulnerables y sensibles a la negatividad, por lo que las duras críticas de los padres, maestros o compañeros pueden fácilmente quebrar su confianza, haciéndolos sentir inseguros o inadecuados.

El deseo de evitar las críticas de los demás en el futuro nos impulsa a establecer normas y estándares para nosotros mismos y nos condiciona a pensar que tenemos que ser perfectos y mejores que los demás para ser amados y apreciados.

El perfeccionismo en su forma positiva puede ayudarnos a tener más éxito, pero la forma negativa o autocrítica en realidad obstaculiza nuestro progreso. El monólogo interno negativo y la preocupación por lo que dirían otras personas pueden hacerte perder la energía que necesitas para convertirte en una mejor persona. Los resultados de cinco estudios psicológicos demostraron un patrón constante de una relación negativa entre la autocrítica y la progresión de la meta: También se estableció una relación positiva entre el perfeccionismo centrado en uno mismo y la progresión de la meta: cuando se controló la autocrítica, los participantes informaron un progreso significativamente mayor en metas.

Nadie es perfecto, e incluso los mejores y los más brillantes cometen errores. En lugar de insistir en los fracasos, aprenda de ellos y siga adelante. Silencia al matón interior que constantemente te empuja a lastimarte y descuidarte. Aquí hay 5 prácticas para ayudarlo a convertirse en lo mejor que puede ser:

1. Concéntrese más en el diálogo interno positivo.

Haz un esfuerzo consciente para dejar de menospreciarte. Para hacer esto, necesita ser más consciente de su diálogo interno negativo, de esos comentarios incisivos que se hace a sí mismo. Felicítese por las cosas que hace bien; reconozca sus logros, por pequeños que sean. Haz una lista al final de cada día de 5 cosas que hiciste bien, que te hicieron feliz o de las que estás orgulloso. Escríbalos y léalos para usted mismo (en voz alta si es posible) antes de irse a la cama. No eliminará todos los pensamientos negativos, pero si puede inclinar la balanza en positivo, le ayudará a mantener su energía.

2. Practica la amabilidad contigo mismo.

Ser amable contigo mismo es tan importante como ser amable con los demás. Aquí hay una regla: las cosas que nunca le dirías a tus seres queridos, ya sea por consideración o por temor a ofenderlos, tampoco debes decírtelas a ti mismo. Imagínese la cantidad de dolor que causaría a los demás al escuchar estas cosas de usted y darse cuenta de que se está lastimando tanto a sí mismo. Para citar una vieja canción de Helen Reddy:

«¿Le gustaría cuidarse mejor
¿Serías mejor contigo mismo?
¿Serías más indulgente con tus imperfecciones humanas?
¿Y si supieras que tu mejor amigo eres tú mismo?

3. Deja de compararte con los demás.

Siempre habrá alguien mejor que tú en algo. También habrá quienes no sean tan competentes como tú. Si tiende a compararse con alguien que es el mejor en lo que hace, es posible que esté jugando un juego perdedor. Desempeñamos tantos roles a lo largo de nuestras vidas que es imposible ser mejores que los otros 7 mil millones de seres humanos en total. Acepta el hecho de que no eres perfecto y concéntrate en ser la mejor versión de ti mismo.

4. Considere los errores como oportunidades de aprendizaje.

La vida es un proceso interminable de superación personal y los errores son inevitables. Realmente es un viaje, y así como el viaje por carretera más largo implicaría algunos giros equivocados, también lo hace su vida. Tienes muchas cualidades y muchas áreas de mejora. Piense en estos errores como oportunidades: le muestran en qué necesita trabajar para convertirse en lo mejor que puede ser.

5. Sea paciente consigo mismo.

Se necesita tiempo para corregir los hábitos dañinos que ha tenido durante la mayor parte de su vida, especialmente aquellos que están profundamente arraigados como la autocrítica. Se necesita un esfuerzo considerable para cambiar su forma de pensar y fomentar el diálogo interno positivo para volverse más tranquilo y más razonable. Tu vida es un trabajo en progreso, así que comprométete a hacer algo positivo para ti todos los días. Haga ejercicio hasta que sea más cómodo ser naturalmente bueno con usted mismo. Lo más importante es que no se castigue si no lo hace tan bien como «debería».

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