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Últimamente, a medida que más y más organizaciones requieren al menos un regreso parcial a la oficina, parece que muchas personas están luchando por volver a estar cerca de personas de las que estaban muy felices de alejarse mientras trabajaban desde casa. Y no son solo mis clientes individuales de quienes escucho esto. Recientemente he recibido varias solicitudes de sesiones de entrenamiento y capacitación para que las organizaciones ayuden a sus empleados a comunicarse mejor y administrar sus interacciones. Después de dos años de separación, a muchos les resulta bastante estresante estar de vuelta en un entorno de oficina con personas que encuentran difíciles.

Al anticipar una interacción con la llamada persona difícil, hay varios componentes importantes a tener en cuenta. Siga leyendo para conocer las herramientas que le ayudarán a evitar que la situación empeore.

1. Para desescalar, aprende a dominar la pausa.

Los conflictos con personas difíciles pueden convertirse fácilmente en un círculo vicioso cuando nuestras propias reacciones intensifican la situación. Y cuanto más se intensifique el conflicto, más temeremos y estaremos estresados ​​por la idea de futuras interacciones, que comienza todo el ciclo nuevamente. Por lo tanto, su objetivo en cualquier situación que le moleste debe ser asegurarse de no empeorarla.

La herramienta más efectiva para asegurarse de que no está escalando una situación es volverse experto en hacer una pausa y ser un observador atento de sus propias reacciones emocionales y físicas. Antes de responder a alguien que te ha molestado, fíjate: ¿Qué siente mi cuerpo? ¿Están mis pensamientos acelerados? ¿Estoy a punto de caer en una trampa, diciendo algo incendiario por lo que me culparán más tarde?

Incluso tener el hábito de esperar cinco segundos antes de hablar cuando estás en un conflicto puede ayudar a evitar que hagas más daño.

2. Siempre tenga en mente el resultado deseado.

Otro problema común en nuestras interacciones con personas difíciles es que nos distraemos con nuestro malestar y perdemos de vista las metas que estamos tratando de lograr. Cuando te ves obligado a interactuar con alguien que está siendo difícil, es muy fácil desviarse («¿Puedes creer lo idiota que es esta persona?») y terminar dejando la interacción no más cerca de lo que esperábamos lograr.

En cambio, recordar cuál es el objetivo que persigue (resolver un problema específico, obtener una respuesta a una pregunta, obtener claridad sobre algo confuso, presentar una solicitud oficial para que se haga algo) puede ayudarlo a asegurarse de que se mantenga encaminado y esté lo más cerca posible de alcanzar sus objetivos.

3. Cuando sea posible, ensaye con anticipación.

Las personas difíciles pueden ser particularmente expertas en sacarnos de nuestro juego al hacer que nos levantemos emocionalmente. Así como es más probable que un músico, actor o atleta logre una actuación difícil si ha practicado, también la práctica y el ensayo pueden ayudar a nuestros momentos interpersonales más estresantes.

No tenga miedo de escribir una conversación difícil, sabiendo, por supuesto, que tendrá que haber un margen de maniobra incorporado. Aún mejor, al ensayar con anticipación, puede encontrar una redacción que sea menos probable que intensifique la situación (como usar de manera óptima las declaraciones «Yo» para describir sus sentimientos; piense «Me sentí frustrado cuando no cumplió con este plazo porque creó trabajo extra para mí», en lugar de, «¡Siempre llegas tarde con las tareas!»)

4. No sobrepersonalice.

A menudo, las interacciones interpersonales más difíciles son aquellas en las que nos tomamos las cosas de manera demasiado personal y nos sentimos heridos o insultados por el comportamiento de otra persona cuando en realidad no tiene nada que ver con nosotros.

Observe sus pensamientos en busca de distorsiones que hagan que la situación se centre más en usted de lo que realmente es, o que catastrofice innecesariamente el resultado de una situación. Por supuesto, a muy pocos de nosotros no nos molesta, al menos un poco, la idea de que alguien esté molesto con nosotros o no le gustemos. Pero cuando una persona difícil muestra patrones consistentes de disfunción en diferentes situaciones y con diferentes personas, hay un control limitado que podemos tener sobre su comportamiento, y solo agrega preocupación y angustia innecesarias para culparnos a nosotros mismos.

5. Un poco de autoconciencia y empatía son muy útiles.

Por supuesto, en cualquier discusión sobre cómo manejar las interacciones con personas difíciles, sería entregado si no reconociera que algunos de nosotros somos personas difíciles, a menudo sin saberlo. Por lo tanto, puede ser útil reflexionar sobre su comportamiento, especialmente si observa estos patrones de interacciones difíciles en distintas circunstancias de su vida.

Ya sea que esté haciendo cosas para intensificar la situación o que su lenguaje corporal, tono o palabras lo hagan parecer más agresivo de lo que pretendía, puede ser útil tratar de aumentar su autoconciencia buscando sus propios patrones. Y, por último, incluso si siempre es la otra persona la que se muestra difícil, a veces puede disminuir la frustración enviar algo de empatía hacia ellos. A veces, las personas que han sido lastimadas más, o que están deprimidas, que sufren un trauma o que simplemente no obtienen el apoyo adecuado en su vida, pueden parecer villanos, cuando en realidad cualquiera de nosotros podría tener la misma conducta (¡o peor!) si fuimos empujados a sus circunstancias de vida.

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