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La mayoría de las personas toman decisiones basadas en instintos o instintos, pero hacerlo a menudo se descarta como irracional. Sin embargo, investigaciones recientes en neurociencia han encontrado que los sentimientos viscerales pueden ser más racionales que el pensamiento. Para cualquier persona en un rol de liderazgo, estos hallazgos son significativos.

La conexión cerebro-intestino

Emeran A. Mayer, Director del Centro G. Oppenheimer para la Neurobiología del Estrés y la Resiliencia de la UCLA, descubrió que las decisiones basadas en sentimientos viscerales tienen una base neurobiológica arraigada en las «interacciones cerebro-intestino» y sus recuerdos asociados. Usando neuroimágenes, descubrió que algunas áreas del cerebro (específicamente las regiones corticales frontoinsulares y las subregiones de la ínsula anterior) se activan durante los procesos intuitivos de toma de decisiones (es decir, el intestino).

La conexión cerebro-intestino, técnicamente conocida como sistema nervioso entérico (SNE), es tan poderosa que algunos investigadores la describen como un «segundo cerebro». Como explica Jay Pasricha de Johns Hopkins Medicine: “El sistema nervioso entérico no parece ser capaz de pensar tal como lo conocemos, pero se comunica de un lado a otro con nuestro gran cerebro, con resultados profundos”.

En pocas palabras, saber algo en tu instinto puede ser tan válido como saber algo en tu cabeza. Como resultado, en algunos casos, ignorar los sentimientos viscerales puede ser un déficit en lugar de una ventaja. Pero, ¿qué significa esto para los líderes?

Integrando la cabeza, el corazón y el cuerpo en el liderazgo

Durante los últimos veinte años, ha habido un enfoque creciente en la necesidad de que los líderes desarrollen su EQ (inteligencia emocional). Como psicólogo empresarial, no podría estar más de acuerdo. Los líderes sin EQ tienen un déficit considerable. Dicho esto, también creo que los líderes necesitan PQ (inteligencia física).

Por un lado, PQ se trata de ser consciente y estar atento a su presencia física (por ejemplo, cómo aparece y mantiene la habitación). PQ también se trata de prestar atención a lo que su cuerpo le dice en diferentes situaciones laborales.

En un artículo de Harvard Business Review de marzo de 2022, Melodie Wilding describe algunos de los beneficios de escuchar a su cuerpo en el trabajo. “Si es gerente”, escribe, “obtener una ‘lectura’ de sus subordinados directos le permite detectar cuándo están desmotivados y tomar medidas para volver a comprometerlos. Del mismo modo, hacer una ‘revisión intuitiva’ del diseño de un producto puede orientar su proceso creativo en la dirección correcta”.

En un nivel superior al de la gerencia, los líderes también tienen mucho que ganar al prestar más atención a sus cuerpos en el trabajo. Como líderes, generalmente se alienta y recompensa a uno por tomar decisiones basadas en la deliberación versus la intuición o las reacciones viscerales. Sin embargo, un estudio de 2011 en Emotion, basado en cuatro experimentos, encontró que centrarse en los sentimientos en lugar de simplemente centrarse en los detalles puede conducir a una «calidad de decisión objetiva y subjetiva superior para decisiones complejas». Como resultado, el estudio concluye que “las estrategias de decisión afectiva pueden ser más efectivas en relación con las estrategias deliberativas para ciertas decisiones complejas”. Esto me lleva a otra pregunta: ¿Cuándo deben los gerentes y líderes seguir sus instintos?

Liderazgo Integrado y VUCA

Ante el aumento de la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la adversidad (VUCA), los líderes tienen mucho que ganar si adoptan un enfoque más integrado del liderazgo, que incluye prestar atención a sus cabezas, corazones y cuerpos. Entre otras cosas, escuchar nuestras cabezas, corazones y cuerpos nos permite:

  • Acceda a más información y tome mejores decisiones: cuando escuchamos todos los canales disponibles a través de los cuales procesamos la información, incluidas nuestras entrañas, podemos acceder a información que, de otro modo, permanecería oculta. En algunos casos, escuchar nuestro instinto también puede ayudarnos a darnos cuenta de algo más rápidamente. Por eso, a menudo sentimos miedo antes de darnos cuenta de la amenaza a la que nos enfrentamos.
  • Ponernos en el lugar de nuestros grupos de interés: Como líder, la reflexión es fundamental y la mejor forma de reflexionar, especialmente en situaciones complejas, es ponerse en el lugar del otro. Hacer esto, y sentir literalmente lo que sienten los demás desde su posición, puede ayudarnos a tomar decisiones y actuar de manera más ética y responsable, incluso frente a situaciones complejas.
  • Administre nuestra energía y mitigue el agotamiento: cuando solo escuchamos a nuestra cabeza, puede ser fácil no administrar nuestra energía e incluso agotarse. Después de todo, especialmente cuando se trata de trabajo, nuestra cabeza a menudo nos dice que sigamos adelante mucho después de que hayamos agotado nuestros bancos de energía. Escuchar a su cuerpo es vital para administrar su energía y garantizar que tenga las reservas necesarias para seguir liderando al máximo con el tiempo.

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