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Fuente: Andy Li/Unsplash

Todos sentimos que somos rehenes de nuestras emociones de vez en cuando. Si bien las emociones pueden ser abrumadoras a veces, la mayoría de los psicólogos le dirán que también pueden ser poderosos portadores de información sobre su mente y personalidad.

Sin embargo, puede ser difícil comprender tus emociones desde una distancia distante si comienzan a dominarte. Para combatir esta vulnerabilidad, aquí hay tres formas respaldadas por investigaciones en las que puede obtener más control sobre las emociones problemáticas o dolorosas y desarrollar fortaleza mental.

#1. Deshacer el rechazo a través de la objetividad

Según el psicólogo Mark Leary de la Universidad de Duke, el rechazo puede presentarse de seis formas:

  • Crítica
  • Traición
  • Disociación activa (por ejemplo, una ruptura romántica)
  • Disociación pasiva (como no estar incluido)
  • no ser apreciado
  • siendo objeto de burlas
  • Los sentimientos heridos resultantes de cualquiera de los eventos mencionados pueden resultar en la experiencia de la «emoción de rechazo», que luego puede convertirse en tristeza, ira o incluso ansiedad.

    “La gente no necesita ser rechazada para tener la experiencia subjetiva del rechazo”, dice Leary. “Por ejemplo, aunque sabemos que nuestras parejas románticas nos aceptan y nos aman, pueden (sin querer) hacernos sentir rechazados y herir nuestros sentimientos en ciertas situaciones”.

    Para abordar nuestra emoción de rechazo, Leary explica que primero debemos entender por qué es tan importante para nosotros sentirnos aceptados. En pocas palabras, las personas se sienten aceptadas cuando piensan que tienen un alto «valor relacional» o valor para otra persona o grupo de personas. Gran parte de nuestro comportamiento, pensamiento y emoción, según Leary, está impulsado por nuestra necesidad de pertenecer a grupos.

    Por lo tanto, Leary aconseja, si está experimentando la emoción, asegúrese de no rechazar subestimar su valor relacional debido a señales sociales ambiguas o malinterpretar los comentarios neutrales de los demás como comentarios negativos. Esto es necesario porque la mayoría de las personas pasan por la vida sintiéndose más rechazadas de lo que realmente son.

    “Visto de esta manera, el primer paso para abordar las preocupaciones de uno sobre el rechazo es examinar la evidencia de la manera más objetiva posible, tratando de no leer demasiada negatividad en ellos”, advierte Leary.

    Habiendo dicho eso, si está pasando por una situación obvia y dolorosa, aquí le mostramos cómo puede el rechazo aumentar su sentimiento de aceptación:

    • Aprenda a ignorar las reacciones negativas de las personas cuyas opiniones sobre nosotros no son importantes
    • Buscar conexiones con personas con las que tengamos un mayor valor relacional
    • Si es necesario, hagamos cambios en nosotros mismos que aumenten el grado en que otras personas valoran tener conexiones con nosotros.

    #2. Esté atento a la desregulación de las emociones

    La desregulación de las emociones se entiende mejor como la invasión repetida de patrones emocionales inútiles. Según los investigadores, se encuentra en el centro de una variedad de trastornos psicológicos.

    La desregulación emocional puede ser esquiva, ya que puede deberse a múltiples causas. Según la psicóloga Arela Agako, las instancias de este fenómeno se unen en torno a cinco temas:

  • activación cerebral
  • Fisiología
  • Cognición
  • Comportamiento
  • experiencia individual
  • «Podemos sacar algunas conclusiones de la superposición entre todas las diferentes teorías que tratan de definir las emociones y la desregulación de las emociones», dice Agako. “Por ejemplo, en el caso del miedo, nuestra amígdala se activa (activación cerebral), notamos muchos cambios en nuestro cuerpo, como que nuestro ritmo cardíaco aumenta (fisiología), podemos notar pensamientos relacionados con el peligro (cognición), podemos tener la necesidad de huir (comportamiento), y también podemos tener diferentes formas de describir esta experiencia (experiencial)”.

    Una emoción puede activarse cuando no es útil o necesaria. Sin embargo, una emoción puede no activarse cuando se necesita. No es raro que la intensidad de una emoción sea demasiado alta o demasiado baja de lo que es útil en el momento. Además, las emociones pueden durar más o menos de lo que necesitamos. Estas cosas nos pasan a todos porque nuestros cerebros y cuerpos no son perfectos.

    Si eres alguien que lucha con la desregulación emocional, Agako tiene el siguiente consejo:

    • Haz tiempo para la emoción, preferiblemente en un ambiente cómodo y cuando puedas dedicarle unos minutos sin que te interrumpan.
    • Observe con precisión cómo se siente la emoción en su cuerpo.
    • Intenta nombrar la emoción.
    • Reflexionar sobre si la emoción estaba justificada por la situación o si vino de otra parte
    • Si la emoción está justificada, pregúntate qué te está diciendo la emoción que necesitas en ese momento. ¿Es encontrar apoyo social? ¿Es encontrar una manera de salir de una situación peligrosa? ¿Es disculparse con alguien? ¿O es otra cosa?
    • Si la emoción no está justificada, pregúntate si hay otra forma de pensar en la situación o qué le dirías a un amigo que está en la misma situación.

    #3. Use el «umbral de pensamiento» para montar su ola emocional

    Las emociones son como las olas: tienen un principio, un medio y un final. Algo (una situación en la vida, un pensamiento sobre el pasado) desencadena una emoción dentro de nosotros. Como las olas, las emociones se elevan, alcanzan su punto máximo y eventualmente vuelven a bajar.

    Un estudio realizado por la psicóloga Jennifer Villieux identificó el «umbral del pensamiento» como un nivel de intensidad emocional por encima del cual el pensamiento se ve afectado, donde el pensamiento es impulsado más por la emoción que por la lógica. Cuando uno llega a este punto, es desaconsejable utilizar estrategias como la reevaluación cognitiva que requieren que pienses lógicamente como un medio para regular tus emociones. Más allá del umbral del pensamiento, se deteriora la cognición compleja.

    Por lo tanto, usar estrategias conductuales o sensoriales es una mejor idea cuando se está por encima del umbral del pensamiento, como salpicarse la cara con agua helada, dar un paseo o recibir un abrazo.

    Villieux también tiene las siguientes palabras de sabiduría para cualquiera que se relacione con esta experiencia:

  • A veces es necesario sentir las emociones. Está bien aguantarlo, porque la emoción no durará para siempre. Bajará porque eso es lo que hacen las emociones; las olas se elevan y luego retroceden.
  • En algunos casos, la evaluación cognitiva como estrategia de afrontamiento puede no ser la mejor opción. Por ejemplo, la reevaluación cognitiva puede conducir a la racionalización de las acciones de un abusador en una relación depredadora o abusiva.
  • Cuando haya superado el pico emocional, haga un esfuerzo concertado para utilizar estrategias cognitivas para evitar tales picos en el futuro. Entonces, cuando pueda pensar con claridad, intente tomar perspectiva, resolver problemas o reflexionar sobre la experiencia.
  • Conclusión: Las emociones son una gran parte de nuestras vidas, nos gusten o no. Con un poco de perspectiva, planificación y objetividad, pueden transformarse de ser nuestra kriptonita a ser nuestra estrella polar.

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