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Fuente: Alena Darmel/Pexels

Los viajes académicos pueden parecer largos. A algunos estudiantes les gusta más que a otros. Dadas las experiencias de aprendizaje en línea durante la pandemia, junto con otros factores estresantes que continúan afectando nuestras vidas, los estudiantes han experimentado un cambio en la forma en que aprenden. Muchos de mis clientes han compartido su falta de motivación por la escuela y su tendencia a posponer las tareas. Hay algunas estrategias excelentes basadas en la evidencia que pueden ayudar a motivar a estos estudiantes. Aquí hay tres que pueden ayudarlo a comenzar:

1. Cultiva el diálogo interno orientado al dominio.

En la investigación en psicología, existe una teoría llamada autoatribución, que explora las diferencias entre una orientación indefensa (la inteligencia es inmutable, así soy) y una orientación incremental/de dominio (esfuerzo expandido). Aprender de un lugar de «Bueno, soy realmente malo en esto» crea una sensación de impotencia y rompe la motivación. En comparación, abordar el aprendizaje desde un lugar de “seguiré intentándolo” tiene un impacto en la perspectiva y la motivación.

¿Cuáles son algunas de las ramificaciones del mundo real de estas autoatribuciones? Las investigaciones muestran que aquellos estudiantes a los que se les enseña inteligencia incremental (en otras palabras, el cerebro es plástico y podemos cambiar nuestras habilidades) tienden a mostrar más motivación y mejora en las calificaciones. Los cuidadores y maestros pueden ayudar centrándose en cuánto esfuerzo ha puesto el niño y explorando qué diálogo interno pueden hacer (“Trabajé duro y mi esfuerzo valió la pena” versus “Lo hice bien porque soy muy inteligente”). . Cuando simplemente nos enfocamos en la idea “Soy tan inteligente”, el mensaje que el niño puede aprender si no tiene éxito es: “Bueno, no lo hice tan bien aquí, así que debo ser estúpido”. En otras palabras, la forma en que elogiamos a los demás es importante, ya que puede afectar la forma en que se ven a sí mismos y a sus identidades centrales.

2. El Pensamiento 360

El “modelo y programa de funciones ejecutivas de 360 ​​Thinking”, desarrollado por Kristen Jacobsen y Sarah Ward, ayuda a enseñar las habilidades de “cómo” que muchos estudiantes pueden carecer al abordar las tareas. Con base en este modelo, los estudiantes comienzan un proyecto o tarea haciendo un plan de cómo se verá visualmente el producto final. Es decir, los estudiantes imaginan mirar una bola de cristal para ver el “futuro” y describir en detalle cómo se verá, sonará y se sentirá el proyecto final.

Se ha demostrado que el aprendizaje multisensorial es de gran valor para consolidar las habilidades de aprendizaje y procesamiento de la información, entonces, ¿por qué no practicar estas habilidades en nuestras mentes? También se les pregunta a los estudiantes cómo se sentirían cuando se complete su proyecto para generar una mayor motivación para esto. Estos bloques de construcción llevan a los estudiantes a dibujar su «visión» y trabajar hacia atrás desglosando los pasos para lograr esta visión. Los estudiantes continúan usando la visualización aquí, como tener ayudas de colores para representar «hecho» (rojo), «hacer» (verde) y «prepararse» (amarillo).

Para mantenerse motivados y enfocados, los estudiantes se hacen tres preguntas de planificación orientadas a objetivos:

  • “¿Cómo se verá cuando termine?”
  • «¿Qué pasos debo seguir para que coincida con mi imagen terminada?»
  • “¿Qué materiales necesitaré?”
  • 3. Vuelve a conectarte con los valores para construir una motivación intrínseca.

    Las investigaciones nos dicen que desarrollar la motivación ayuda a tener valores y objetivos específicos en mente. Tener pensamientos orientados a objetivos nos ayuda a mantenernos en el camino y preguntarnos: «¿A dónde quiero ir?» y “¿Qué es importante para mí?”

    Aunque a veces tener algunas recompensas extrínsecas (p. ej., regalarnos un postre o una película después de completar nuestras tareas) puede ser de ayuda, es importante fomentar la motivación desde adentro. Esto se puede hacer a través de la exploración de lo que importa y llevándolo de vuelta a dar pasos concretos hacia esta dirección. Los cuidadores y maestros pueden proporcionar algunas imágenes y ejemplos de valores sobre los que los niños y jóvenes pueden reflexionar para ayudar a guiarlos de regreso a lo que es importante y construir metas específicas que ayuden a trabajar hacia estos valores.

    Como dice Russ Harris, “Esperar hasta que ‘tengas’ ganas de hacer algo es como poner el carro delante del caballo. No confíes en los sentimientos. Confíe en los valores. Deja que sean tu motivación”.

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