Autoinstrucciones (TDAH, ansiedad, fobias, estrés…)

Autoinstrucciones (TDAH, ansiedad, fobias, estrés…)

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Consideraciones críticas

El entrenamiento en autoinstrucciones ha demostrado su eficacia en niños hiperactivos e impulsivos. También existe evidencia de su utilidad para mejorar el rendimiento escolar en tareas de lectura, escritura, dibujo o aritmética. Del mismo modo, ha servido para mejorar habilidades interpersonales en el aula, la atención al profesor o la creatividad de los alumnos.

En el campo clínico —tanto para adultos como para niños— ha resultado eficaz para el tratamiento de problemas como ansiedad, fobias y estrés. Y con problemas de autocontrol relacionados con dificultades de resistencia a la tentación, demora de la gratificación, tolerancia a la estimulación aversiva o control de la ira.

La aplicación en adultos de esta técnica ha ido variando y progresando, y en la actualidad se considera que la inoculación de estrés incluye las variantes necesarias cuando trabajamos con esta población.

1. Introducción

Las autoinstrucciones tienen antecedentes muy antiguos. Varios médicos franceses e ingleses, ya en 1920, diseñaron prácticas para mantener “diálogos internos optimistas”. De hecho, creer en la curación era, para muchos médicos, una condición necesaria para la mejora. No obstante, hasta mediados de los años cincuenta no se elaboraron teorías explicativas sobre la influencia de las autoverbalizaciones en el control de la conducta.

Luria Visgotsky autoinstrucciones

El punto de partida de las investigaciones sobre autoverbalización fueron los estudios y teorías de los psicólogos soviéticos Luria y Vygotsky; en concreto, sus investigaciones sobre el desarrollo del lenguaje infantil y del lenguaje encubierto (estadíos evolutivos). 

2. Bases teóricas

El desarrollo de una técnica específica del control de la conducta que se apoyase en el lenguaje interno se debe a Donald Meichenbaum. Junto con sus colaboradores, llevó a cabo investigaciones y observaciones clínicas para analizar las autoverbalizaciones de distintos pacientes: esquizofrénicos, depresivos… Varias veces se observó que los pacientes tendían a reproducir en voz alta las mismas instrucciones que les había dado el terapeuta. De modo que, muchas veces, el control de una conducta dada se apoya en las autoverbalizaciones que uno se dirige. Si esas verbalizaciones resultasen adecuadas podrían facilitarse las conductas deseables. Además, otros autores (como, por ejemplo, Jersen, 1966), ya habían sugerido que el aprendizaje de nuevas conductas motoras el diálogo interno jugaba un papel fundamental. Y aunque este proceso mediacional suele llevarse a cabo subvocalmente, cuando la dificultad es elevada, se suele dar pensamiento en voz alta.

autoinstrucciones 1Meichenbaum también asumió la hipótesis de que una parte de las cogniciones humanas podrían ser consideradas como “pensamientos automáticos” y también eslabones de cadenas de respuestas más amplias, tanto adaptativas como desadaptativas. Para eliminar una conducta desadaptativa habría que “desautomatizar” una cadena y “automatizar” otra cadena de pensamientos-diálogo adaptativa; esto es, elaborar unas adecuadas autoinstrucciones.

En general, los estudios de Meichenbaum con niños hiperactivos e impulsivos para los que se diseñaban cadenas de verabalizaciones adecuadas resultaron exitosos. A estos niños que trabajaban demasiado rápido y con muchos errores, les enseñaron autoverbalizaciones para desarrollar autocontrol en la realización de tareas. Dado el cambio positivo que se dio en estos niños, se adaptaron luego otras autoinstrucciones para niños agresivos y con problemas emocionales.

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En definitiva, los estadios propuestos por Luria y los trabajos de autores como Jersen permitieron a Meichenbaum diseñar los pasos y las secuencias necesarios para llevar a cabo un entrenamiento en autoinstrucciones que optimizara el lenguaje interno para la realización adecuada de tareas o acciones concretas.  Además, este proceso facilita una generalización a otras tareas, problemas o acciones. El entrenamiento en autoinstruccione supone, por tanto, instaurar verbalizaciones internas adecuadas que permitan la realización o el afrontamiento de una determinada tarea, situación o acontecimientos. En una fase posterior, encaminada a facilitar la generalización y el trasnfer, se realiza un entrenamiento en autoinstruciones cuyas verbalizaciones internas son más generales o abstractas, puesto que el contenido hace referencia a las reglas que permitirán el afrontamiento de diferentes situaciones.

3. Procedimiento básico

Para poder llevar a cabo la modificación del diálogo interno, normalmente se hace necesario el uso combinado de diversas técnicas cognitivo-conductuales. Las más comunes son: modelado, ensayo de conducta, desvanecimiento, encadenamiento, refuerzo positivo, extinción, entrenamiento en habilidades motoras especificas, entrenamiento en relajación y entrenamiento en habilidades de resolución de problemas.

Las autoverbalizaciones que se aprenden tienen que ver con el tipo de tarea y con la secuencia de respuestas encadenadas que ésta requiere.

Respecto a la manera de aprender las autoverbalizaciones se sigue un esquema básico tal y como se presenta a continuación (ejemplo de clase):autoinstrucciones 2

  1. El maestro (modelo) ejecuta una tarea hablándose a sí mismo, en voz alta, y el niño observa. Se elige una tarea sencilla. (“Haber, yo quiero sacar este libro de la biblioteca. Voy a rellenar la ficha. Así, cuidado, que no me equivoque, venga, despacio. Lo estoy haciendo bien, ya casi he acabado”…)
  2. El niño realiza la misma tarea dándose instrucciones en voz alta, igual que el modelo.
  3. El niño hace lo mismo susurrándose las instrucciones.
  4. El niño lo hace hablándose internamente.

Al repetir mucho las frases se automatizan, lo oímos aunque no lo digamos (ej, cuando se van cantando las cosas que se deben comprar en el supermercado).

Cuando trabajamos con adultos o niños más mayores debemos incluir todos los pasos que vienen a continuación y que representan, realmente, todo el proceso de las autoinstrucciones:

  1. Definición del problema: ¿Qué tengo que hacer? “Tengo que colorear este dibujo”.
  2. Aproximación al problema: ¿Qué me piden que haga? “Que coloree esta casita y su jardín sin salirme de los bordes del dibujo”.
  3. Focalización de la atención: ¿Tengo las pinturas que necesito? “Sí. Aquí está la pintura verde, marrón, azul… “Voy a empezar coloreando el tejado de la casa de color marrón”. “Voy a ir despacito para no salirme de los bordes”.
  4. Autorrefuerzo: “Ya he terminado el tejano y no me he salido del borde”. “Qué bien”. “Me gusta”.
  5. Verbalizaciones para hacer frente a los errores: “Al pintar la puerta me he salido un poco del borde. Bueno, no importa. Voy a borrarlo” “Tengo que ir despacito para no salirme”.
  6. Autoevaluación: “¿He pintado todo el dibujo?”. “Sí, está todo coloreado”.
  7. Autorrefuerzo: “Muy bien”. “He coloreado todo el dibujo bastante bien”.

No es que este sea un esquema rígido, depende de la tarea se descompone en más pasos o menos y no se mencionan el tipo de autoverbalización que es; simplemente, se le dice y entrena con el niño.

Si el niño ya tiene suficiente desarrollo cognitivo estos 7 pasos se hacen generales, para que los transfiera a cualquier tarea.

4. Variaciones

El entrenamiento en autoinstrucciones también puede dirigirse a contrarrestar los efectos de los “pensamientos automáticos” que interfieren en la ejecución correcta de una tarea o en el afrontamiento de una situación. En estos casos, gran parte del entrenamiento tiene que dirigirse a detectar las verbalizaciones interfirientes y en generar instrucciones relevantes. Es decir, se entrena al sujeto a decirse a sí mismo instrucciones que ayuden a parar o eliminar las autoafirmaciones negativas y en generar las positivas.

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Por ejemplo, en una tarea de creatividad, buscar frases del tipo: “Sé único”, “apártate de lo obvio”, “ten un carácter libre”, “la cantidad ayuda a generar calidad”; detecta y elimina frases como: “me estoy bloqueando”,  “tengo que ver si esto está bien o mal”, “¿qué pensarán los otros de esto?”, etc.

5. Criterios de aplicación

autoinstrucciones 4Como en todas las técnicas de modificación de conducta, en este caso es necesario realizar primero un análisis funcional para ver las contingencias de las autoverbalizaciones, así como un análisis de las habilidades que ya posee en su repertorio comportamental. También es bueno que conozcamos sus características personales al enfrentarse a los problemas: su manera “idiosincrásica” de hacerles frente, para aprovechar su propio estilo. En este sentido, es bueno que sean sus propias palabras (su vocabulario, su tipo de expresión) las que se incluyan en las autoverbalizaciones; y que sea el mismo el que las genere.

Así mismo, es fundamental que comprenda por qué tiene que seguir este entrenamiento y que vea su sentido y utilidad. Sólo así estará motivado durante el proceso y no se sentirá “idiota” al hacerlo, al decirse cosas para él solo. De hecho, para que lleguen a automatizarse y generalizarse a otras tareas deben repetirse mucho, lo cual sólo se logrará con una alta motivación.

Algunas variantes para eliminar problemas en el entrenamiento autoinstruccional se resumen a continuación:

  • Entrenamiento en grupo (lo ideal son grupos de 3-5 niños).
  • Para aquellos que les dé vergüenza decir que “se hablen a sí mismos”, decir que “piensen en voz alta”.
  • Utilizar medios audiovisuales con grabaciones (propias o de modelos).
  • En niños podemos empezar con tareas de juegos independientes del problema.
  • Empezar por tareas que no causen ansiedad o miedo.

Hay que procurar que el entrenamiento no sea un mero repetir automáticamente (y sin pensar en ello) las autoinstrucciones. Si se hace así no servirán de nada.

1 Comment

  1. tdah autoinstrucciones para adultos:
    De Tin Marin De Do pingüe.
    Una definicion de S.O.S. De una persona con este transtorno por casi una vida y que se ha auto-ayudado debido a los factores que hacen que una persona con este transtorno no lo deje identificar ( la verguenza y el miedo al rechazo o ha la exposicion publica de dicho problema); logro identificar mi mal gracias a que la psicologa de la escuela de mi hijo pronuncia por primera vez el ema debido a la falta de concentracion del niño lo que casi le cuesta el año escolar. Y veo en el muchos patrones de conducta identificados por haberlos vivido en carne propia y que se supieron adentrar enbmedio de ese Dejabu.
    Sin embargo las tecnicas señaladas por estos cientificos ya he venido practicandola de manera automatica y empirica dando como resultado positivo en un 90% algo agradable y que estoy poniendo en practica con el crio ya que estoy en la etapa o nivel critico de una persona adulta con tdah que es perdida del trabajo y la falta de fuerza para conseguir otro. Vacio solo y lo peor aun es sin un verdadero y autentica ayuda profecional, lo que ni siquiera sabemos si es efectivo.
    Dejo esto aqui en busca de ayuda y aunque sea internacional se que un dia existira un film que sepa expkicar nuestra condicion

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  1. AUTOCONTROL - Blogdepsicologia - […] a posteriori, manipulando las consecuencias de la respuesta cuando ésta ya ha tenido lugar. Las Autoinstrucciones están diseñadas específicamente…

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